Lilith Robot tiene ojos de lirio, brazos de plástico. A mí me gusta besarla, observar sus piernas biónicas que alguien teledirige. Por un segundo, gira su rostro hacia mí como si reclamara mi amor. En su vientre, lleno de almíbar, anida una alondra.
Siempre siento deseos de acariciarla, de saciar su sed artificial de sexo. Las abejas que giran en sus dedos de pan y su alma sintética, esperan el encuentro de nuestros labios.
Cuando está triste es la nieve, cuando la reprograman simula ser una virgen. Las brújulas de las uñas de mis pies muestran siempre el camino para llegar a su casa, y los niños de los suburbios vienen a reírse cuando da sus clases en el colegio.
Necesito que Lilith Robot me enseñe sus sueños. Cuando eso sucede proyecto el deleite en espejos alados que parten hacia el cielo. Hacia la conformidad celestial de un cosmos que se mece en la noche cósmica.
En sus delicadas manos la luz tiene perfume a mujer.
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